Hexagrama 9, sexta línea.


Una reflexión para la sexta línea mutando del hexagrama 9. El Viento que sopla en el Cielo.
El hexagrama 9; Lo Pequeño Acumulando, La Fuerza Domesticadora de lo Pequeño.



La acumulación de pequeñas acciones que crean hábitos; la acción y el efecto del adiestramiento para la vida en sociedad; la voz del amo que adiestra, regaña y premia; el condicionamiento temprano; el barniz de la civilización; cuando la religión es una ideología; la concepción del mundo creada en nuestra infancia por la cultura familiar y social; lo que creemos ser y somos en cierta medida.
Hay más significados para este hexagrama, pero con esos alcanza para saber de qué se trata. A cuál ámbito de nuestras vidas se refiere cuando nos responde con este hexagrama

En el 9 la fuerza que domestica es la aprobación-desaprobación. Se aprueban ciertos comportamientos, se desaprueban ciertos otros comportamientos. Cuando todo se reduce a convencer al otro o doblegar la voluntad del otro por cualquier camino que funcione sin aplicar castigos físicos. Premios en besos y abrazos, dinero, regalos, festejos y atención. Castigos en silencios, frialdad, distancia, encierros, ausencias.

Los niños pequeños y los perros no necesitan explicaciones trascendentes. Los perros porque nunca las pedirán, los niños sí las pedirán cuando crezcan y veremos entonces si las dan o no las dan y persisten con el mismo método. Si este es el único método de domesticación que conocen sus mayores.
En el mejor de los casos, esto se realiza tanto para uno mismo como para los demás. Se repiten los clichés conocidos con que uno mismo ha sido domesticado. 
Así se va domesticando a los niños y a los animales domésticos, con la acción suave, persistente y omnipresente de Sun arriba-afuera y la fuerza de Chien adentro-abajo. Se sostiene en el tiempo haciendo así, repitiendo y repitiendo, todo el tiempo que sea necesario para lograr los objetivos.


En la sexta línea uno se encuentra con que hay cosas que no se pueden domesticar así. No en los seres humanos. Que este es un barniz muy delgado en el cual no se puede confiar.  

Lo máximo a lo que se puede aspirar en domesticación persistiendo con éste método, es la sexta línea. Porque la quinta línea se da cuenta a tiempo que persistir con esto mata el potencial de los niños y muta al 26, la Fuerza Domesticadora de lo Grande. Igual hacen las otras cuatro líneas, salen de esto.  Pero acá estamos hablando de la sexta mutando, ninguna otra línea está mutando, la domesticación por lo pequeño es la que ha funcionado en este grupo humano.

Nueve en el sexto puesto significa:
Llega la lluvia, llega el sosiego.
Esto se debe a la permanente acción del carácter.
La mujer cae en peligro debido a su perseverancia.
La luna está casi llena. Si el noble prosigue, llegará la desventura.

El darse cuenta de lo delgado del barniz puede suceder porque sorprende desconocer a esas personas que uno creía tan conocidas. Que te sorprendas de ti mismo, también puede ser.
En la sexta línea están los que han sido adiestrados con premio y castigo y no conocen otra cosa más que lo que les dijeron debían conocer. Lo que preguntan, ¿cuál es el premio? y si no hay premio no mueven un dedo. También están los que preguntan, ¿cuál es el castigo? y si no lo hay o nadie está mirando caen en cualquier barbaridad.

Yo no quería lograr esto, no esperaba esto, esto me resulta desconocido, quién es éste, ésta, aquél, que no puedo reconocer. ¿No es que eramos tan civilizados? ¿Cómo es que ahora me-la-los desconozco? No está funcionando el ser receptivo a las necesidades de todos e intentar una conciliación de intereses, que todos estén satisfechos, que nadie sufra.
La mujer cae en peligro debido a su perseverancia. La luna está casi llena. 
La empatía no funciona entre estas personas. Es evidente que no se puede continuar con este procedimiento, seguir intentando domesticar a las fieras que se asoman por encima del barniz de civilización con palabras sensatas. 

También hay que salir de ahí para resolver la cuestión para el el noble porque Si el noble prosigue, llegará la desventura.
Pero, ¿qué hacer?

La mutación de la sexta línea del hexagrama 9 se complementa con el Hexagrama 5, La Espera. La espera es hacer nada; es dejar hacer, no intervenir, no participar. 
Ocuparse de lo que queda abandonado en medio de la trifulca puede ser una tarea para el noble acá. Porque La Espera para el noble no es el abandono de sí mismo ni de los demás. Sólo es no intervenir en la disputa de las fieras. 

No tiene nada que hacer ahí. Ya sabe, ya conoce a sus propios monstruos y los tiene domesticados.
Esas fieras que están en su interior son ayudantes que sabe tratar bien, porque los conoce. 
Su espiritualidad no es una religión vacía de contenido; sus utopías no son algo que está en el horizonte, sino algo que está realizando con su propia vida; su poder personal se finca en su autonomía. 
Ya no malgasta su vitalidad en agujeros sin fondo, es un buen administrador de sí mismo.

Veamos si la sexta línea del hexagrama 5 nos da alguna pista en este sentido.
Al tope un seis significa:
Uno cae en el agujero.
Arriban entonces tres huéspedes no convidados.
Hónralos y al fin llegará la ventura.

Acá estoy usando para comprender la 6ª línea del 9, la sexta línea del 5. Se explican mutuamente cuando esa es la única línea que está mutando, porque es la única manera de que muten uno en el otro.  
Es decir, hay un solo camino que complementa el hexagrama 9 con el 5 y viceversa; éste camino, la sexta línea.
Esto no significa que mute la sexta línea del 5, sólo que llegamos al 5 por su sexta línea y que La Espera tiene algo que decirnos allí. 
Se puede leer acá que el noble de la sexta del hexagrama 9, sea hombre o sea mujer, dedica el tiempo de La Espera ha hacer algo valioso con los tres huéspedes no convidados. Esos que se le presentan en el agujero porque los demás están tan ocupados en la trifulca que han descuidado sus responsabilidades.



Comentarios

Unknown ha dicho que…
Buenas tardes, Marta!
A riesgo de equivocarme y que este comentario (y el anterior) no correspondan en esta entrada, te pido disculpas si es así.
Hace unas horas dejé una consulta aquí, referida a la lectura de la tirada que salió en una consulta que hice (H-9 que muta al H-11).
Buscando en otras entradas y comentarios en este blog y en sermasyo, encontré el comentario de alguien que consultaba algo muy similar y leí tu respuesta, de la cual deduje que la lectura correcta para esta tirada es leer el H-9 (el dictamen y la imagen) + las líneas mutantes (9 en el 5to puesto y 9 en el 6to puesto), y leer posteriormente el H-11, dictamen e imagen.
Sabiendo ya cual es la respuesta que me ofrece el I-Ching, he comenzado a reflexionar, intentando guiarme por mis sensaciones. Me sirve leer las entradas que le has dedicado al H-9, arrojan luz y amplían el paisaje.
Quería agradecerte este espacio, seguiré participando e intentando acercarme a una comprensión mayor.
Saludos!
Vanesa
Marta Ortiz ha dicho que…
Hola Vanesa, gracias. Está bien acá, un abrazo.